Sostiene gente confiable haber oido decir a Nicanor Parra, nuestro poeta, que Chile, más que un país, es un paisaje con pretenciones de país.
Lo que no conviene hacer con esta afirmación es tratarla como si ella fuera la criatura arbitraria de un artista imaginativo e ingenioso que puede permitirse cualquier licencia, pero carente de todo fundamento. O sea, que no hay que tratarla en serio. Para hablar en serio sobre Chile habría que consultar quizás a expertos sobre la materia. Más vale que no. Después de todo, no tenemos expertos en ningún campo (economía, sociología, medioambiente, derecho internacional) que hayan alcanzado la excelencia de Parra en la poesía. A ver qué se puede permitir que diga el poeta si se procura escuchar sus dichos en serio.
Espero no violentar en demasía a don Nicanor haciendo las siguientes interpretaciones:
a) Un paisaje es para mi un lugar geográfico que se devela fundamentalmente como un horizonte a la vista.
b) Entiendo que un país es un yo colectivo, un nosotros; una voluntad autónoma de constituirse como tal y de mantenerse como tal en el tiempo.
c) La pretención es una de las infinitas caras de la mentira. Consiste en engañar con la identidad propia asumiendo en público una que no se es con un cierto éxito que tranquiliza al pretencioso que termina habitualmente engañándose a si mismo.








El pasado lunes, la 















